
¿Impago del alquiler? No entres en pánico: el avalista es tu as bajo la manga.
Sabemos que estas situaciones son un dolor de cabeza, pero si tienes un avalista, ya tienes medio camino ganado. Aquí te dejamos los pasos para solucionarlo sin dramas.
Primero, tranquilidad. Comunica la situación al inquilino, porque a veces un pequeño recordatorio (amable) hace milagros. Si no hay acuerdo, vamos al plan B.
Es hora de sacar la artillería. Notifica al avalista por escrito del impago, explicando cuánto se debe y desde cuándo. Unos papeles bien ordenados (como el contrato y los recibos) ayudarán a que la conversación sea más fluida.
Si el avalista se hace el despistado, consulta a un abogado. Este paso no es tan temido como parece, y ellos sabrán guiarte para que todo vaya viento en popa.
Si ni el inquilino ni el avalista responden, puedes iniciar un proceso judicial para reclamar lo que es tuyo. Recuerda: el avalista firmó un compromiso, y las leyes están de tu lado.
En Inmogestión somos expertos en evitarte estos líos, porque siempre recomendamos contratos a prueba de sustos. Si necesitas asesoramiento, ¡aquí estamos!
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