TENERIFELICIDAD

14 de Diciembre de 2016 Greicy Pacheco Hernández

Tenerife es una de las 7 joyas del archipiélago canario. Ubicada en la región macaronésica, bañada por el Atlántico y mecida por los vientos Alisios.

 

El origen volcánico de Tenerife es el que define su espectacular paisaje, donde un imponente volcán, el Teide, preside su cielo a 3718 metros de altura. Estos paisajes varían a lo largo y ancho de nuestra Isla. En un recorrido por la misma podemos encontrarnos cumbres escarpadas, acantilados de vértigo, playas de arena negra o dorada, bosques de laurisilva, etc….


Y si la naturaleza que inunda la isla y su ubicación son propias de un paraíso idílico, estas características son  las que hacen que tengamos el clima que tenemos. ¿Y cuál es? Pues el mejor clima del mundo. Con una media anual de 22ºC, en la Isla de Tenerife podemos disfrutar todo el año de su sol y buena temperatura en la mayor parte de la Isla. Y decimos la mayor parte de la Isla, porque somos tan afortunados que podemos disfrutar también del frío de la cumbre o del norte de la isla.


Paisajes, clima, y….gastronomía. Este es otro punto clave para decir con todas las letras que somos afortunados. El mar nos regala frescos pescados y mariscos, tan presentes en la cocina canaria. Los acompañamos de las famosas “papas arrugadas” y mojos para finalizar con ricas frutas exóticas.


Disfrutar de tantas horas de sol y luz indudablemente influyen el carácter de los tinerfeños o “chicharreros”. Personas afables, risueñas, que hacen que el visitante o turista se sienta bien recibido en todo momento.



En la zona sur de la isla se encuentra uno de los polos turísticos más importantes de todo el Archipiélago Canario, con playas de arena equipadas con todas las comodidades para el turismo; innumerables hoteles dan cobertura a la demanda turística en la zona, muchos a escasos metros de las playas; e incontables lugares de ocio, discotecas, bares, pubs, centros comerciales, marinas, instalaciones deportivas y muchas más.



De todo esto puede disfrutar tanto el residente como el turista que nos visita, inundándose de esa sensación de bienestar, esa sensación a la que nosotros llamamos TENERIFELICIDAD.